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Las mejores mochilas para la vuelta al cole

Conseguir la mochila ideal para la vuelta al cole no es tarea sencilla. Mientras los niños claman por sus personajes favoritos en ellas, los padres priorizamos otras cuestiones como su utilidad y ergonomía.

Generalmente la del año pasado está tan usada que ya nos sirve, o nuestro pequeño ya no necesita de una mochila para el kinder sino una más grande y con más compartimentos. Ni hablar si se trata de comenzar la secundaria, es impensado cruzar la puerta del instituto con la mochila de los Power Rangers.

Muchas de ellas, por más bonitas y estéticas que sean, no cumplen del todo con su función o no son las más aptas para la espalda de los niños. Es sabido que una mochila que no compense correctamente el peso de libros y cuadernos puede ocasionar grandes daños en la espalda.

Como modelos hay muchos y decisiones una sola, vamos a brindarles una breve guía sobre las diferentes mochilas que podemos encontrar, las características principales de cada una y algunas recomendaciones en cuanto al uso para que la espalda de nuestros hijos no se vea afectada.

Mochilas infantiles

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Mochilas escolares

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Mochilas trolley

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Loncheras

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Lapiceros

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Tipos de mochilas

Mochilas escolares hay muchas por más que estemos habituados a ver la clásica mochila de dos asas que se lleva en la espalda. Cada una se adapta a una necesidad y edad diferente.

Mochila clásica o “backpack”

La clásica mochila de toda la vida que se lleva en la espalda, como un paquete detrás, de ahí su nombre en inglés.
Se caracterizan por tener dos asas regulables y acolchadas, e incluso en algunos modelos asas auxiliares.

Una de estas asas es la que une a las horizontales y se abrocha a la altura del pecho, ayudando a compensar la postura y colocando al niño de forma más erguida.

Otras mochilas tienen un asa vertical a la altura de la cintura, y estas ayudan a distribuir el peso entre la espalda y la cadera.

El fondo de la mochila, que está en contacto con la espalda, también suele ser acolchado y en algunos casos tiene detalles de diseño que acompañan la forma de la espalda.

Los compartimentos y bolsillos auxiliares que podemos encontrar en estas mochilas son de lo más variado y la cantidad de ellos depende del diseño.

Incluso muchos de estos compartimientos están especialmente diseñados para guardar, tarjetas, lápices, llaves o incluso un espacio para el celular, la laptop o la tablet.

Mochilas infantiles

No es lo mismo una mochila escolar que una mochila infantil. ¿Por qué no? Porque las mochilas infantiles están pensadas para los niños del kínder, el tamaño de su cuerpo y sus necesidades difieren abismalmente de un niño de primaria.

En estas mochilas a diferencia de útiles, se suelen llevar una pequeña muda de ropa, un termo con agua, un cuaderno y poco más.
Su tamaño es muy pequeño, ideal para la estatura de un niño de 4 o 5 años. Cuentan con un solo bolsillo central y algún que otro bolsillo accesorio, que en muchos casos es más decorativo que otra cosa.

Algunos modelos en lugar de dos asas llevan una especie de arnés de pecho que evita que las asas se resbalen de los hombros. También suelen tener una pequeña asa que sirve para que los padres, como sucede en muchos casos, puedan ir y venir con la mochila.

Mochila ergonómica

Este tipo de mochilas también es una variante de la mochila clásica, ya que se transportan con dos asas y en la parte de la espalda.

La principal característica que hace la diferencia es que su diseño está cien por cien pensado en función de la anatomía de la espalda.

Se adaptan perfectamente a las curvas de la columna y hacen que le peso esté correctamente distribuido.

El diseño de sus asas también es ergonómico. Acompañan la correcta sujeción del peso y permiten regularse hasta cierta altura evitando que el peso se sobrecargue en las dorsales o en las lumbares.

Su diseño también contempla que no provoquen ni rozaduras ni molestias debajo de la axila.

Mochila con ruedas o trolley

Las favoritas entre los escolares a tal punto que se están convirtiendo en un clásico de las escuelas primarias.

La ventaja con estas mochilas es que el peso no lo soporta la espalda sino el carrito en dónde viaja la mochila. Además, sea cual sea el peso, gracias a las ruedas incorporadas y el asa extensible, el transporte de los útiles implica muy poco esfuerzo.

De todas formas, algunos modelos incluyen también dos asas para transportar la mochila en la espalda. Más que nada por si algún camino, día de lluvia o escalera entorpece el camino.

La razón por la es muy utilizada durante la primaria, es porque en esta etapa la cantidad de cuadernos y libros que se utilizan a diario suele superar el peso recomendado que el niño puede llevar en la espalda. Lógicamente ir a clase sin los útiles tampoco es una opción.

El otro motivo es que son de gran ayuda cuando los pequeños deben transportar otros elementos, como por ejemplo la lonchera o el termo de bebida, que en muchas ocasiones se llevan colgando de un hombro o de la espalda.

Ni hablar si a esto le sumamos, bolsa de deportes, cartulinas, bolso con materiales artísticos, etc.

Mochila cruzada o bandolera

Estas mochilas a diferencia de las anteriores suelen tener una sola asa la cuál se cruza por delante del pecho para distribuir el peso.

No son mochilas de gran capacidad y si necesitamos llevar peso, no son muy recomendadas.

Desde luego no son aptas para los estudiantes de primaria, pero es cierto que para algunos estudiantes de secundaria que llevan pocos útiles, resultan suficientes al mismo tiempo que cancheras.

Otras mochilas

Más que mochilas, se tratan de bolsos o maletines que hacen las funciones de una mochila.

Por ejemplo, el clásico bolso o morral, que muchos estudiantes secundarios prefieren utilizar porque evita llevar “algo” en la espalda, y quizás los diferencia de los niños que utilizan mochila.

La desventaja es que si se cargan mucho puede ocasionar una mala postura y ni hablar del dolor de hombros y las contracturas que ocasiona.

Muchos otros estudiantes que acuden con la laptop a clase prefieren utilizar un maletín, ya que trae un compartimiento especialmente diseñado para el ordenador, y otros más para guardar cuadernos, bolígrafos y demás útiles.

Algunos modelos incorporan un asa larga regulable para colgar desde los hombros y dos asas más pequeñas para llevar el bolso en la mano.

¿Cómo elegir la mochila adecuada?

Partamos de la primera de las causas que generan dolores y problemas de espalda, el peso de los útiles.
Da igual como organicemos la mochila, si el peso no es el correcto por más ordenada y acomodada que esté en su interior, el daño lo ocasionará igual.

Algunos expertos recomiendan que el peso de la mochila no debe superar el 15% de lo que pesa el niño, en escolares de 4 a 12 años.

Cuando se trata de niños más pequeños, lo ideal son mochilas de no más de 6 litros. En el caso de los jóvenes el peso se puede aumentar, pero aún así las mochilas no deben exceder los 30 litros.

Otra cuestión es la medida de la mochila, nunca debe ser más larga que la espalda del niño ni ser mas profunda que su propio centro de gravedad. La carga debe situarse lo más cerca del cuerpo, y el ancho de la mochila nunca debe exceder el de los hombros.

Siempre elegir mochilas con correas regulables y acolchadas, de ser posible con asas a la altura del pecho y de las caderas. Por más que el peso sea el adecuado, es un elemento con el que van a cargar todos los días y tiene que ser confortable.

Una mochila con compartimentos interiores y exteriores evitará que el contenido se mueva durante el transporte, ayuda a una mejor distribución del peso y evita que los útiles se desplacen muy de lado.

Así mismo, siempre es recomendable colocar los objetos más pesados, más cerca de la espalda. No es casal que el compartimiento de la laptop esté pegado a la espalda.

Para saber que compartimentos son los correctos, debemos pensar si nuestros hijos llevan al colegio la laptop, la tablet, si llevan una botella de agua, si la llevan llaves de casa, etc; y buscar compartimentos que aseguren el correcto transporte y guardado de todos esos materiales.

Si de tecnología se trata, muchas de ellas acorde a los tiempos que corren incorporan una salida de audio. Parece una tontería, pero como padres que el celular esté a salvo dentro de la mochila y que solo salgan los auriculares al exterior, es un alivio.

La tela de la espalda. No basta con que la parte trasera de la mochila sea acolchada y tenga un diseño que se adapta a los omoplatos y lumbares, es muy importante que la tela sea transpirable y que permita una correcta ventilación sobre todo en verano.

Si la tela no es del todo impermeable, es recomendable llevar un cubre mochilas. El paraguas no siempre la “tapa” con totalidad y corremos el peligro de que los útiles se estropeen.

Si tiene etiqueta mejor. Parece una tontería, pero a muchos maestros les resulta muy útil poder saber dónde guardar los cuadernos corregidos en lugar de repartirlos.

Además, en muchos kínderes suelen pedir explícitamente que la mochila vaya con etiqueta, porque los más pequeños no suelen tener muy claro que es de quién.

Finalmente, debemos pensar en el material de la mochila. Como les dijimos anteriormente, si no es impermeable, buscar algún suplemento para cubrirla.

Las mochilas fabricadas con materiales sintéticos suelen ser muy resistentes y limpiarse con mayor facilidad, sin tener que recurrir tanto a la lavadora.

De todas maneras, elegir mochilas que sean lavables, puesto que sino nos llevaremos un disgusto con las costuras y los estampados impresos.

Otra opción, quizás más preferida por los jóvenes, son las mochilas de tela. Se lavan con mayor facilidad, pero no están exentas de que una mancha de tinta las estropee o que les jueguen una mala pasada bajo la lluvia.

También es cierto que los diseños en tela son limitados en cuánto a ergonomía y sujeción. Pero sabemos que, si las prefieren, lidiar con adolescentes no es tarea sencilla.